Representación mediática de las deportistas en los Juegos Olímpicos: una revisión sistemática

Juana Salido-Fernández

Ana M. Muñoz-Muñoz

*Correspondencia: Juana Salido-Fernández juanasalido@correo.ugr.es

Idioma del original Español

Citación

Salido-Fernandez, J. & Mu.oz-Mu.oz, A.M. (2021). Media Representation of Female Athletes at the Olympic Games: A Systematic Review. Apunts Educación Física y Deportes, 146, 32-41.
https://doi.org/10.5672/apunts.2014-0983.es.(2021/4).146.04

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Resumen

Este estudio tiene como objetivo realizar una revisión sistemática de la literatura existente sobre la cobertura femenina durante los Juegos Olímpicos. Para ello, se han recogido un total de 144 registros de la base de datos Web of Science, que han sido cribados a n = 58 para ser estudiados en profundidad. Se ha realizado un análisis de contenido con los datos recogidos a partir de las siguientes categorías temáticas: evolución por años de la producción científica, tipologías de estudios llevados a cabo, países y regiones con mayor trayectoria en la temática, citas, autores y principales hallazgos y líneas de futuro. Los resultados mostraron que los estudios se desarrollan principalmente en Estados Unidos, sobre todo en los últimos años, con especial incidencia en 2015, en áreas como las ciencias sociales y la comunicación y centrados en mayor medida en la televisión, aunque con un creciente interés por los nuevos medios digitales. De forma general, estos siguen encontrando falta de equidad en la cantidad de cobertura, así como una diferenciación de género en la representación del deporte femenino. Se propone profundizar en nuevos estudios para desvelar si tales desequilibrios perviven o se avanza hacia mayores cotas de equidad.

Palabras clave: deporte, Juegos Olímpicos, medios de comunicación, mujeres, revisión sistemática.

Introducción 

Los estudios sobre la cobertura mediática deportiva han encontrado desde sus inicios una escasa presencia femenina, puesto que las deportistas han llegado a estar excluidas o marginadas de los medios, especialmente en la cobertura informativa diaria (Toffoletti, 2016), aunque también durante grandes eventos como los Juegos Olímpicos (Delorme y Testard, 2015; Salido-Fernandez, 2020). Esto es debido a que los medios, especialmente los deportivos, son un espacio de hegemonía masculina que da prioridad al deporte practicado por hombres y transmitido a una audiencia mayoritariamente masculina. En estos, las mujeres son infrarrepresentadas (Billings et al., 2010; Jones, 2013) y tienen que conquistar grandes logros para disfrutar de cierta presencia. Además, cuando aparecen, son mostradas de forma trivializada, parcial y estereotipada, con comentarios sobre sus emociones, apariencia física y vida familiar (Eagleman, 2015; Ravel y Gareau, 2016).

A partir de los años ochenta comienzan a desarrollarse investigaciones en Estados Unidos sobre la representación femenina deportiva en los medios, aunque es en los noventa cuando estas empiezan a ser más habituales. Destacan los trabajos de Duncan (1990), centrado en los Juegos de 1984 y 1988, que encuentra en la cobertura fotográfica imágenes que minimizan los logros de las deportistas a través de comentarios sobre su belleza o vestimenta, o Lee (1992), que descubre una cantidad de cobertura muy desigual tanto en el texto como en las imágenes en estos mismos Juegos, así como diferenciación biológica en función del sexo, con tendencia a la trivialización y marginación de las deportistas. A finales de los noventa, Toohey (1997), en un análisis de los Juegos de 1988 y 1992, confirma esta inferioridad cuantitativa femenina, con un 30-32 % de presencia mediática frente a un prominente 60 % masculino. Estos datos se van suavizando en las siguientes ediciones; así, la cobertura femenina en la NBC durante Barcelona 1992 llega al 44 %, pero con sesgos que enfatizan deportes apropiados femeninos, es decir, aquellos más estéticos y principalmente individuales, como la gimnasia (Daddario, 1997). Estas cifras de cobertura descienden para situarse de nuevo en torno al 30-33 % en los Juegos de Sídney 2000 y Atenas 2004 (Capranica et al., 2005; Capranica et al., 2008; Greer et al., 2009), aunque avanzan hasta el 40 % en Pekín 2008.

En los últimos años, los estudios han seguido mostrando un desequilibrio entre los datos de participación y la cobertura en los medios, como muestra el Proyecto Global de Monitoreo de Medios (GMMP, 2015), que indica una presencia mediática general femenina (radio, prensa o televisión) de un 24 % a nivel mundial, y en el caso de la prensa deportiva de apenas el 4 %, a pesar de alcanzar las mujeres una participación en el deporte del 40 % (UNESCO 2020). Frente a estos datos, estudios más recientes han encontrado una cobertura femenina mucho más igualada en los Juegos de Río 2016, con un 58.5 % en la cadena estadounidense NBC (Billings et al., 2017). Un avance al que han contribuido las distintas instituciones y organismos nacionales e internacionales que a lo largo de los años han comenzado a reclamar mayores cotas de igualdad en el deporte y en su cobertura mediática, entre los que destaca la labor del Comité Olímpico Internacional, que defiende un compromiso con la igualdad de género a través de las continuas actualizaciones de su Carta Olímpica (COI, 2020a). De hecho, su previsión para los Juegos de Tokio es lograr una participación femenina del 49 % (COI, 2020b).

Así, aunque se vislumbra una cobertura cada vez más equilibrada entre ambos sexos a nivel cuantitativo, los autores y las propias deportistas siguen percibiendo invisibilización y presencia de estereotipos como la belleza, apariencia física y sexualidad (Coche y Tuggle, 2016; Martínez-Abajo et al., 2020), infantilización y victimización, así como emoción, pasividad y debilidad femeninas (Eagleman, 2015; Jones, 2013), con comparaciones con los deportistas masculinos, ambivalencia y trivialización (Lichfield, 2018). Estas formas de representación diferenciada llegan a los medios digitales, donde se aprecia también una escasa cobertura femenina y pervivencia de sesgos y estereotipos idénticos a los de los medios tradicionales (Johnson et al., 2020; Lichfield y Kavanagh, 2019), así como una creciente presencia de perfiles femeninos definidos exclusivamente por su vinculación sentimental a deportistas masculinos y que restan espacio a las deportistas en los medios (Gómez-Colell, 2015; Muñoz-Muñoz y Salido-Fernandez, 2018).

Este trabajo pretende conocer en profundidad cómo ha evolucionado la cobertura del deporte femenino en los medios durante los Juegos Olímpicos a través de una revisión de las investigaciones desarrolladas a este respecto desde inicios del 2000 hasta la actualidad, a fin de descubrir los años más prolíficos, las principales áreas en las que se han desarrollado estos estudios, los autores y las líneas de investigación actuales, así como las propuestas de futuro expuestas.

Metodología

Este estudio realizó una revisión sistemática de las principales investigaciones publicadas sobre la representación mediática femenina durante los Juegos Olímpicos. Para ello, se llevó a cabo una búsqueda en la Web of Science (WOS), la base de datos que recoge las principales publicaciones científicas en cualquier campo, incluidas las ciencias sociales.

Estrategia de búsqueda

Para realizar este estudio se siguieron los criterios utilizados en otras revisiones sistemáticas (Castillo y Hallinger, 2018; Cruz-González et al., 2020) y se han tenido en cuenta para la inclusión de los artículos criterios centrados en la adecuación del tema, evolución temporal, áreas temáticas, países, autoría y enfoque de las investigaciones. De este modo, se establecieron como criterios de exclusión e inclusión: artículos o revisiones publicados en revistas científicas a partir del año 2000, para establecer la evolución de los últimos 20 años, y centrados en el estudio de la representación mediática de las deportistas durante los eventos olímpicos celebrados a partir de esta fecha en áreas de ciencias sociales y humanidades.

Las palabras clave utilizadas en la ecuación de búsqueda fueron: TS = (wom*n AND Olympic AND media).

Cribado y extracción de los datos

Tal y como se aprecia en la Figura 1, la búsqueda dio como resultado un total de 144 registros específicos en WOS. A continuación, se refinó la búsqueda a través de una revisión de los artículos, eliminando todos aquellos que fueran anteriores al periodo establecido, también los centrados en los Juegos Paralímpicos, por tener otras características diferentes de cara al análisis, así como los estudios enfocados en los efectos que tiene sobre las audiencias o sobre los deportistas de élite una cobertura desigual de los medios, por contar con objetivos diferentes a los de esta investigación, quedando reducidos a 112.

Tras esta criba, el proceso de extracción final de los datos se realizó mediante una lectura profunda, primero de los resúmenes, reduciéndose los registros a 92, y después de los artículos completos, para descartar aquellos que no eran relevantes para la investigación, al no ajustarse al objeto de estudio. De esta forma, finalmente fueron n = 58 los artículos incluidos para el análisis.

Tras definir los registros que iban a ser incluidos en el análisis, se compararon y analizaron en profundidad los artículos según sus características (áreas, procedencia, autoría…) y principales resultados encontrados (Okoli y Schabram, 2010), lo que permitió establecer las siguientes categorías temáticas:

  1. Evolución por años de la producción científica sobre cobertura olímpica femenina (los primeros estudios, los años más prolíficos…).
  2. Tipo de análisis realizados (según áreas de conocimiento).
  3. Países y regiones con mayor peso y trayectoria en la investigación. 
  4. Citas, autoría y hallazgos más relevantes encontrados.
  5. Líneas de investigación futura.

Resultados 

Evolución de las investigaciones sobre la cobertura olímpica femenina 

Los estudios sobre género y olimpismo en los medios cuentan con una evidente evolución, según vemos en la Figura 2. Estos han pasado de contar a principios del 2000 con una escasa presencia de apenas una o dos publicaciones al año a tener, a partir de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, un amplio desarrollo, con cuatro publicaciones anuales en los dos años siguientes a estos Juegos, hasta alcanzar un máximo histórico de 11 publicaciones en total en 2015, con una bajada en 2017 hasta dos estudios, para mantenerse en torno a cuatro publicaciones por año los siguientes años.

Si atendemos al interés que suscitó cada evento olímpico a los investigadores, encontramos solo una publicación sobre los Juegos de Barcelona 1992 y Atlanta 1996 (Higgs et al., 2003), al igual que en Sídney 2000, también con una publicación específica (Capranica et al., 2005), subiendo a tres en Atenas 2004 (Billings, 2007; Capranica et al., 2008; Greer et al., 2009), ninguna en Turín 2006, para saltar a Pekín 2008 con nueve estudios, entre otros los de Billings et al. (2010), Li (2011), Tang y Cooper (2012), Amara (2012) o Jones (2013). En Vancouver 2010 encontramos nuevamente trabajos de Angelini et al. (2012), así como de Jones y Greer (2012) o Smith (2016).

A partir del año 2012, asistimos a un momento prolífico para las publicaciones sobre cobertura olímpica femenina, puesto que llegaron los Juegos de Londres, considerados “los Juegos de las mujeres”, por los niveles de participación y éxitos femeninos alcanzados, lo que trajo consigo un gran interés entre los investigadores, con 15 estudios específicos sobre estos, entre los que destacan los trabajos de Ravel y Gareau (2016), Franks y O’Neill (2016), Delorme y Testard (2015), Eagleman (2015) o Godoy-Pressland y Griggs (2014). Además, también se encontró una incidencia cada vez mayor en los Juegos de invierno, llegando a cuatro estudios en Sochi 2014 (Delorme y Pressland, 2016; Jakubowska, 2017; MacArthur et al., 2016; 2017) y hasta ahora dos publicaciones en los de Pieonchang 2018 (Oh et al., 2020; Xu et al., 2020). En los últimos Juegos de verano de Río 2016 se han contabilizado hasta la actualidad seis estudios específicos (Dashper, 2018; Litchfield, 2018; Lichfield y Kavanagh, 2019; Villalon y Weiller-Abels, 2018; Xu et al., 2018; Xu et al., 2019), aunque también se han encontrado estudios sobre estos Juegos en algunos análisis longitudinales que combinan diferentes periodos olímpicos (Johnson et al., 2020; Organista et al., 2020). 

Tipología de estudios realizados

Los estudios de mujeres, medios y deporte, dada su interdisciplinariedad, han ido avanzando por áreas muy diferentes a lo largo de su desarrollo (Fig. 3), con las ciencias sociales o la comunicación como las más predominantes, aunque también destacan las ciencias del deporte, la psicología, la historia o la lingüística, y en algunos casos hemos encontrado registros que estaban presentes en varias disciplinas simultáneamente. Así, el mayor porcentaje lo concentraron las ciencias sociales, con el 55 % del total de publicaciones, destacando trabajos como los de Xu et al. (2020, 2019, 2018), enfocados en los dos últimos eventos olímpicos (los Juegos de verano de 2016 e invierno de 2018) y centrados en analizar la cobertura de las televisiones china y australiana. Estos encontraron una infrarrepresentación femenina, pero, sobre todo, una clara diferenciación en las atribuciones del éxito y fracaso de los atletas, dado que ellas triunfaban por sus habilidades y ellos, por su experiencia. En áreas como la comunicación, que alcanzó un 40 %, destacan trabajos sobre prensa escrita, tales como los de Delorme y Pressland (2016) o Delorme y Testard (2015), este último basado en el análisis fotográfico. Ambos describieron diferencias significativas tanto en la cantidad como en la calidad de la cobertura, con sesgos de género, invisibilización y subrepresentación femenina. Otra área representativa fue la sociología, que alcanzó un 31 %, destacando estudios sobre la restauración de la imagen y las disculpas públicas de las deportistas (Litchfield, 2018), nociones que fueron reexaminadas y modificadas desde los estudios del deporte, el género y la tercera ola feminista. También encontramos en esta área trabajos como el de Amara (2012), con un estudio sobre el discurso mediático en el choque de culturas, centrado en la representación de las deportistas musulmanas y el uso del velo en los Juegos de Pekín 2008. Por su parte, el cine, radio y televisión alcanzaron un 12 % del total y los estudios de esta disciplina estaban enfocados principalmente en la cobertura televisiva, encontrándose un mayor tiempo en antena y más menciones masculinas (61.2 %), diferencias notables en las descripciones físicas y de la personalidad en función del sexo (Billings, 2007; MacArthur et al., 2017), más imágenes de partes del cuerpo femenino y estatus deportivo inferior (Kian et al., 2013), así como diferencias en la producción técnica visual, haciendo que el deporte femenino se mostrase como menos emocionante (Greer et al., 2009). Otras áreas destacadas fueron la psicología, con el 10.3 %, o las ciencias del deporte (8.6 %), que compartían artículos con áreas ya mencionadas. En esta última encontramos los trabajos de Xu et al., 2019; Litchfield y Kavanagh, 2019; Dashper, 2018 o Litchfield, 2018, entre otros.
El resto de áreas, aunque se percibieron como minoritarias, trasladaron estos estudios a la historia, al abordar la evolución histórica de la representación femenina en deportes masculinos como el esquí y su impacto en la mayor participación femenina actual (Hofmann, 2012), la salud pública o la psiquiatría. En último lugar, también encontramos trabajos sobre lingüística, como el de Zhang (2015), centrado en las construcciones lingüísticas de género sobre las gimnastas chinas en la cobertura occidental y china, para revelar discriminación de género en ambas. En la primera se descubrió un discurso infantil, victimizado y pasivo ante la dureza del modelo de entrenamiento chino y en la segunda, un discurso de sumisión, inocencia y obediencia a las normas del país.

Países y regiones con mayor trayectoria e interés sobre la cobertura femenina en los Juegos Olímpicos

Los estudios sobre deporte olímpico femenino y medios se han expandido a lo largo de los años por diferentes países y regiones, aunque, como vemos en la Figura 4, ha sido en Estados Unidos donde han conseguido una primera y mayor incidencia. De esta forma, encontramos que el 53 % de la producción a este respecto se ha producido en dicho país y aborda desde la prensa escrita (Knight y Giuliano, 2001) y las revistas como Sport Illustrated (Dafferner et al., 2019) hasta los nuevos medios y redes sociales (Johnson et al., 2020), pero, sobre todo, cadenas de televisión, muy especialmente la NBC (Angelini et al., 2012; Billings, 2007; Billings et al., 2010; Greer et al., 2009; Higgs et al., 2003; MacArthur et al., 2016; Smith, 2016).

En segundo lugar, se situaría Inglaterra, para concentrar el 19 % de las publicaciones, con distintos estudios centrados en la representación femenina en la prensa nacional británica, donde pervive una infrarrepresentación femenina tanto de las deportistas (O’Neill y Mulready, 2015), con parcialidad en las fotografías (Godoy-Pressland y Griggs, 2014), como de las reporteras deportivas (Franks y O’Neill, 2016). También encontramos estudios comparativos entre distintos países, como los realizados por Delorme y Pressland (2016) sobre Francia, Inglaterra y España, que identificaron variaciones en la desigualdad mostrada por los medios de cada país, siendo el caso español el que mayor nivel de equidad ofrecía. En este sentido, las comparativas también analizaron las diferencias culturales, como la representación del velo (Amara, 2012) o de las mujeres musulmanas en general en la prensa occidental, donde eran mostradas con rasgos de infantilización, victimización e indefensión y, además, objetivadas y construidas desde la otredad y el esencialismo excluyente (Samie y Sehlikoglu, 2015).

Por su parte, Francia alcanzó un 10.3 % del total de la producción científica, centrada en el estudio de la infrarrepresentación femenina en los medios franceses (Delorme y Testard, 2015), pero también se encontraron comparativas entre distintos países como Bélgica, Dinamarca, Francia o Italia (Capranica et al., 2005), así como de medios estadounidenses (Dafferner et al., 2019), con avances significativos en la cobertura de los logros femeninos, pero con pervivencia de sesgos basados en la sexualización y objetivación de sus cuerpos.
Otros de los países que más incidencia mostraron en los estudios sobre las deportistas fueron Australia (Litchfield, 2018; Litchfield y Kavanagh, 2019; Xu et al., 2019) y Canadá (Johnson et al., 2020; Mcgannon et al., 2015), con en torno a un 7 % cada uno. Por último, Nueva Zelanda alcanzó un 5 % (Eagleman, 2015; Eagleman et al., 2014) y de forma testimonial también aparecieron Italia (Capranica et al., 2008), China (Oh et al., 2020; Xu et al., 2020), Polonia (Organista et al., 2020) o Suecia (Hedenborg, 2013; Hellborg y Hedenborg, 2015), con un 3.5 % cada uno. Estos porcentajes están referidos al total de artículos analizados (58) y varían debido a que algunos estudios han sido realizados por más de un país.

Citas, autores y principales hallazgos

Cabe destacar que, de forma conjunta, las publicaciones científicas sobre cobertura mediática femenina en los Juegos alcanzan un total de 763 citas, con un promedio de 13.16 citas cada artículo, 44.8 citas por año de todos los estudios y un índice h de 15. Además, encontramos un gran crecimiento de las citas desde el año 2011 (con 15), para llegar a su máximo en 2017 (con 109 en total). El año siguiente se produjo una cierta bajada, hasta las 84, y de nuevo, un incremento en 2019 (a 106), para alcanzar en lo que va de año (2020) las 91 (Fig. 5).

La siguiente tabla (Tabla 1) recoge algunas de las investigaciones más importantes de las distintas ediciones de los Juegos Olímpicos publicadas desde el 2000. Cabe destacar los primeros trabajos centrados especialmente en la televisión norteamericana (NBC), que encontraron, en primer lugar, una mayor cobertura masculina que femenina a lo largo de distintos Juegos (Angelini et al., 2012; Billings, 2007; Billings et al., 2010; Higgs et al., 2003), para ir incorporando después otros tipos de estudios que desvelaron diferencias de género basadas en sesgos según el deporte, por ejemplo, los de invierno, considerados más masculinos, puesto que suelen ser de mayor esfuerzo y contacto físico (Billings, 2007). Pero los estudios también se ampliaron a las imágenes, más emocionantes en el caso de los deportistas varones, como se ve en los Juegos de Atenas 2004 (Greer et al., 2009), o al uso del lenguaje, con diferencias en las descripciones de la personalidad y físico de los atletas, en el caso de Sochi 2014 (MacArthur et al., 2016).

A partir de 2012, los estudios comenzaron a extenderse a otros medios diferentes, como las televisiones digitales. Destaca aquí el trabajo de Jones (2013) en Pekín 2008, que encontró también diferencias cuantitativas en las imágenes en línea y claros estereotipos como emoción, dependencia y falta de compromiso con el deporte en el caso femenino, así como en la prensa escrita, que van desde la subrepresentación femenina en el texto e imágenes en Londres 2012 (Delorme y Testard, 2015; Godoy-Pressland y Griggs, 2014) hasta encuadres diferenciados de género (Eagleman, 2015) y presencia de estereotipos tales como la sexualización e infantilización femenina (Kian et al., 2013), lo que contrastaba con el estudio realizado por Xu et al. (2018), que encontraron mayor equidad en la cobertura de la televisión china. En los últimos años han comenzado a incorporarse análisis sobre las redes sociales, entre los que destaca, por ejemplo, el estudio de Litchfield y Kavanagh (2019) sobre las cuentas oficiales de Twitter de distintas instituciones durante Río 2016, donde también perciben mayores niveles de equidad y, no obstante, perviven diferencias de género, con imágenes más activas masculinas e infantilización femenina. La última actualización de la situación fue llevada a cabo por Organista et al. (2020) en la prensa polaca, a través de un estudio longitudinal que abarcó todos los Juegos Olímpicos celebrados desde 2010, tanto de invierno como de verano, que desveló una significativa infrarrepresentación femenina y el mantenimiento de sesgos de género que disminuían en el caso de su equipo nacional, debido al marcado discurso nacionalista asociado a este tipo de eventos de competición mundial.

Líneas futuras

Las distintas investigaciones realizadas sobre representación femenina durante los eventos olímpicos han ido proponiendo a lo largo del tiempo ampliar el foco de análisis más allá de la prensa tradicional, explorando a fondo la cobertura femenina en nuevos medios, como son las plataformas digitales (Xu et al., 2020). También han planteado profundizar en estudios cualitativos con comparativas entre varios eventos olímpicos o distintos deportes, incluyendo no solo disciplinas consideradas apropiadas femeninas sino también apropiadas masculinas o neutras (Eagleman, 2015). Además, se proponen monitoreos continuos de medios para medir el impacto que tienen las diferentes acciones realizadas por parte de los organismos nacionales e internacionales con respecto a la equidad de género y conocer cómo avanza la cobertura diaria femenina en los medios deportivos fuera de los grandes campeonatos (Delorme y Testard, 2015).

Discusión y conclusiones

Los estudios sobre la cobertura femenina durante los Juegos Olímpicos han tenido desde inicios del 2000 una evolución lenta, aunque constante, con su momento de máxima producción en 2015, con un total de 11 publicaciones. Esto se produce por el interés que comienzan a despertar los éxitos femeninos, sobre todo desde los Juegos de Londres 2012, que consiguen atraer la atención de un gran número de investigadores que buscan examinar la cobertura destinada a las deportistas y sus logros, con un total de 15 publicaciones dedicadas en exclusiva a estos Juegos. Tras estos, los Juegos de Río 2016 han mantenido un alto nivel de atención (seis publicaciones), que se prevé no ha finalizado aún.

Estos estudios cuentan con un elevado componente de interdisciplinariedad, al ser abordados desde áreas como las ciencias sociales (55 %) y la comunicación (40 %), así como desde la psicología (10.3 %) o las ciencias del deporte (8.6 %). Bien es cierto que el centro de producción principal de estas investigaciones se sitúa en Estados Unidos (53 %), seguido de Inglaterra (19 %) y Francia (10.3 %), entre otros, lo que convierte a Europa en el segundo foco, con más del 46 % de la producción. Además, se comienza a expandir por otros países, como Australia y Canadá (6.9 % cada uno).

Estas investigaciones han contado también con un notable aumento en su impacto, pasando de apenas una cita en 2005 a su máximo en 2017 con 109 y cerca de 100 en 2020, así como una media de casi 45 citas anuales de todos los autores. En general, los estudios abordan todos los medios de comunicación, desde la televisión (Billings, 2007; Greer et al., 2009, Xu et al., 2018), pasando por la prensa escrita (Capranica et al., 2005, Godoy-Pressland y Griggs, 2014, Eagleman, 2015) o los nuevos medios digitales (Jones, 2013) y redes sociales (Litchfield y Kavanah, 2019). Estos trabajos indican que aunque se ha producido un gran avance en la evolución de la cobertura, con mayores niveles de equidad en la cantidad de esta (Litchfield y Kavanagh, 2019, Xu et al., 2018), todavía hoy se perciben sesgos que van desde la infrarrepresentación en el texto e imágenes (Billings, 2007; Jones, 2013; MacArthur et al., 2016), pasando por diferencias en las descripciones de los deportistas en función del género (Billings et al., 2010; Organista et al., 2020), a una mayor atención a deportes apropiados masculinos y femeninos (Eagleman, 2015). Además, en estos pervive un refuerzo de la emoción y dependencia (Jones, 2013), infantilización y pasividad (Godoy-Pressland y Griggs 2014), así como belleza y sexualización femeninas (Kian et al., 2013).

En este sentido, los investigadores plantean ampliar el foco de estudio a otras competiciones y otros deportes considerados masculinos o neutros (Eagleman, 2015), así como profundizar en la cobertura de nuevos medios, como las plataformas digitales (Xu et al., 2020).
También proponen completar las investigaciones con nuevos estudios que permitan comprobar si las medidas implementadas por los distintos organismos para avanzar en equidad de género en el deporte encuentran su correspondencia en estos medios (Delorme y Testard, 2015).

En resumen, encontramos que, a pesar de los evidentes avances conseguidos en la cobertura del deporte femenino, el sexo y las normas de género siguen influyendo todavía hoy en las transmisiones mediáticas de los Juegos Olímpicos, independientemente del medio, deporte o país en el que se produzcan. De esta forma, recogiendo los distintos trabajos de los investigadores, se propone avanzar en nuevos estudios que, por un lado, monitoricen los medios para descubrir si los avances en la cantidad de cobertura femenina tienden a su consolidación, pero, sobre todo, que amplíen el foco de análisis a estudios cualitativos centrados en conocer los marcos noticiosos que los medios imponen a las audiencias, para descubrir si perviven las diferencias de género existentes, surgen otras adaptadas a los nuevos medios o se avanza hacia mayores cotas de igualdad en la representación mediática deportiva.

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ISSN: 2014-0983

Recibido: 3 de enero de 2021

Aceptado: 27 de abril de 2021

Publicado: 1 de octubre de 2021