Autobloqueo y juego interior

Juan Miguel Díaz Vázquez

Original Language

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Abstract

Hablar de baloncesto se está convirtiendo, cada vez más, en algo realmente complicado. La enorme cantidad de artículos, libros, vídeos, clinics, etcétera que lo analizan desde las más distintas vertientes (técnica, táctica, fisiológica, psicológica, sociológica, etcétera) hacen que este deporte haya adquirido unos niveles de difusión y popularidad bastante elevados. Muchos son los profesionales (o aficionados) del baloncesto que hablan de grandes y complicados sistemas ofensivos y defensivos, de variantes, del ataque “Flex”, el “corte UCLA”, del “shuffle”, del “pick and roll”, de “body check”, de sus experiencias en los distintos banquillos de los más prestigiosos clubs de Europa y América… pero pocos entrenadores o estudiosos del baloncesto hablan de los pequeños detalles, de movimientos a simple vista insignificantes que, analizados, comparados y estudiados se convierten en aspectos determinantes en la mejora de los jugadores y, como consecuencia de ello, en la mejora de un equipo, un club y, en definitiva, del baloncesto.
La mayoría de los entrenadores buscamos en los libros, en las conferencias y en todo tipo de material informativo que podamos recopilar la fórmula mágica que resuelva nuestros problemas; el sistema ofensivo que acabe con nuestros bajos marcadores; las defensas presionantes que consigan que cualquier enemigo se convierta en pequeño, o un movimiento secreto de tal o cual entrenador famoso. Todo este esfuerzo de búsqueda incesante de la panacea del baloncesto se queda en nada cuando nos damos cuenta de que la calidad de un sistema, de un movimiento, etcétera, es directamente proporcional a la calidad de nuestros jugadores.

ISSN: 2014-0983

Published: April 01, 1994