Anatomía de un educador

Javier Olivera Betrán

*Correspondencia: Javier Olivera Betrán jolivera@gencat.cat

Idioma del original

Citación

Olivera Betrán, J. (2009). An educator's anatomy. Apunts. Educación Física y Deportes, 95, 3-4.

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Resumen

Todos somos alumnos. El educador contribuyendo a la formación de sus educandos, aprende de ellos. Cada individuo posee un ciclo vital para desarrollar su potencial humano, corresponde a la determinación personal y a su constante interacción con el entorno el que se logre, o no, la máxima expresión de ese proceso. Para lograr este propósito de vida necesitamos referentes que nos señalen el camino y nos ayuden al proceso de construcción personal. El educador es la figura natural que se erige poderosa para guiar desde la ayuda desinteresada este desafío de vida. Todos somos educadores. Dice un viejo adagio africano: “Para educar a un niño hace falta toda la tribu”. Todos los individuos de un colectivo humano que contactan con los miembros más jóvenes de ese grupo son responsables, en mayor o menor grado, con más o menos intencionalidad, de la formación de esos niños y niñas maleables, inmaduros e influenciables. Todos somos alumnos, ya que aprendemos constantemente de nuestro entorno social y medioambiental; pero también todos somos educadores ya que con nuestras posiciones, conductas y relaciones estamos incidiendo en la educación de los más cercanos, especialmente en los más jóvenes y moldeables. Para ser educador no basta con querer serlo; es preciso mostrar ejemplo, transmitir valores y actuar con espíritu de ayuda hacia los demás. Para ser educador no hacen falta títulos ni cargos ni declaraciones, el educador se erige de forma natural ya que se convierte en un referente para alguien que lo ve como un faro resplandeciente que le sirve para vislumbrar su camino entre las tinieblas de la vida.

ISSN: 1577-4015

Publicado: 1 de enero de 2009